• La infraestructura permitirá reducir el tiempo de trayecto de los autobuses hasta 15 minutos

Las obras del carril bus de la B-23, que empezaron en la primavera de 2023, finalizarán este julio. Se trata de una actuación que abarca un tramo de 7 kilómetros, entre la conexión con la A-2 a Sant Feliu de Llobregat y la intersección de la avenida Diagonal con la avenida Albert Bastardas, en Barcelona. En esta vía, la Generalitat quiere favorecer la circulación de los autobuses interurbanos y mejorar su velocidad comercial, reduciendo hasta 15 minutos el tiempo de expedición de los buses interurbanos con origen Baix Llobregat, Bages, Vallès y Anoia, para incentivar el uso del transporte público.

La B-23 registra es uno de los principales corredores de acceso a Barcelona en autobús, por donde pasan a diario más de 600 expediciones de bus que se verán beneficiadas por el futuro carril bus, con alrededor de 4 millones de pasajeros anuales.

Además de favorecer la circulación de los autobuses interurbanos, el nuevo carril bus permitirá potenciar la intermodalidad con otros modos del sistema de transporte público. Así, se contribuirá a la reducción de emisiones de gases contaminantes y la mejora de la calidad del aire. El Departamento de Territorio calcula que la actuación permitirá ahorrar en emisiones 34 toneladas de CO2 anuales.

La obra consiste en la formación de un carril exclusivo para el autobús en sentido Barcelona aprovechando parte del espacio de la media de la B-23. El nuevo carril tiene 3,5 m de ancho y se sitúa a la izquierda de los carriles de circulación sentido Barcelona, ​​con los que estará separado mediante señalización horizontal. El número de carriles de circulación -dos o tres, según el tramo- y su anchura se mantienen. Los autobuses podrán acceder a ellos en cualquier punto a lo largo del recorrido.


Foto: Gencat

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