-
La velocidad máxima permitida es de 90 km/h en las cuatro ubicaciones de control.
Dos nuevos radares de tramo han empezado a funcionar a partir del lunes, 30 de enero, en la C-59 en Palau-solità y Plegamans, uno en cada sentido de la circulación. El objetivo de esta medida es reducir la velocidad excesiva, así como la siniestralidad vial.
Estos sistemas de control de la velocidad responden a las directrices fijadas en el Plan de seguridad vial (PSV) 2021-2023 y son una herramienta eficaz para alcanzar los objetivos europeos de reducción de las víctimas.
Los dispositivos están situados entre los puntos kilométricos 8,760 y 4,905 de la C-59 que controlarán su velocidad a lo largo de 3,855 km de longitud, en ambos sentidos. El límite máximo de velocidad permitido en todo el tramo controlado es de 90 km/h. De este modo, queda inhabilitado el cinemómetro fijo de punto que existía en esta ubicación.
Con esta ampliación de la red viaria catalana equipada con aparatos de control de velocidad, 202,12 kilómetros de la red viaria catalana están controlados por este sistema de velocidad media. Así, el conjunto de la red viaria catalana tiene ya 40 radares de este tipo instalados.
Mecanismo de los radares de tramo
Este sistema de control de la velocidad media funciona a través de un equipamiento de reconocimiento de matrículas situado al inicio y al final del tramo controlado, que mide el tiempo de recorrido y calcula la velocidad media para determinar si se ha superado el límite máximo de velocidad permitido. Estos cinemómetros tienen el objetivo de prolongar el efecto de la reducción de velocidad durante varios kilómetros para realizar un espacio viario seguro.
Desde el Servei Català de Trànsit explican que el uso de estos aparatos evitan frenadas repentinas, cubren de forma efectiva un tramo entero de una vía, se registran velocidades más igualadas y uniformes a lo largo de todo el tramo, conllevan un elemento disuasivo sobre el comportamiento de los conductores y complementan los sistemas de control convencionales, como los radares microondas, los de láser y los piezoeléctricos.
Actualmente, en la red viaria catalana hay 250 puntos de control, de los que 40 son radares de tramo. Los radares están distribuidos tanto en vías principales como secundarias, siguiendo criterios de priorización de los puntos o tramos en los que es necesario reducir la siniestralidad.
La presencia de los radares está señalizada y su ubicación es pública. Se puede consultar en la web del Servei Català de Trànsit.
Foto: Autobild
