• El proyecto permitirá acortar el tiempo del trayecto de los buses en 15 minutos y, a su vez, reducir un 25% el uso del vehículo privado en la área metropolitana de Barcelona.

El Departamento de la Vicepresidencia y de Políticas Digitales y Territorio ha iniciado la licitación de las obras del carril bus de entrada a Barcelona en la B-23 entre la conexión con la A-2 en Sant Feliu de Llobregat y la avenida Diagonal de Barcelona.

Con esta actuación se pretende favorecer la circulación de los autobuses interurbanos; mejorar su velocidad comercial y, de esta forma, incentivar el uso del transporte público. La Generalitat y el Estado alcanzaron un acuerdo para la financiación de la obra por parte del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana a través de los fondos Next Generation de la UE.

El proyecto supone la adecuación de un tramo de 7 kilómetros entre Sant Feliu de Llobregat y la avenida Diagonal de Barcelona. Concretamente, desde la conexión de la B-23 con la A-2 y la intersección de la avenida Diagonal con la avenida Albert Bastardas. También abarca los términos municipales de Sant Joan Despí, Sant Just Desvern y Esplugues de Llobregat.

La B-23 registra en este entorno una intensidad de tráfico de más de 100.000 vehículos diarios y es uno de los principales corredores de acceso a Barcelona en autobús. Por este acceso pasan a diario más de 600 expediciones de bus, lo que supone un flujo de unos 4 millones de pasajeros anuales, según datos del Departamento de Territorio.

El objetivo del nuevo carril es reducir en 15 minutos el tiempo de recorrido de los buses interurbanos con origen Baix Llobregat, Bages, Vallès y Anoia. Además de favorecer la circulación de los autobuses interurbanos, el carril bus permitirá potenciar la intermodalidad con otros modos de transporte como tranvía, metro u otras redes de bus urbanas. Así, contribuirá a la reducción de emisiones de gases contaminantes y la mejora de la calidad del aire.

La obra consistirá en la formación de un carril exclusivo para el autobús en sentido Barcelona aprovechando parte del espacio de la media y de los arcenes de la B-23. El carril tendrá 3.5 m de ancho y se situará a la izquierda de los carriles de circulación actuales sentido Barcelona, ​​con los que estará separado mediante señalización horizontal. El número de carriles de circulación existentes –que son 2 o 3, según el tramo– y su anchura se mantienen. Los autobuses podrán acceder a ellos en cualquier punto a lo largo del recorrido.

Además de la pavimentación del nuevo carril y la adaptación de algunas estructuras, los trabajos incluirán el desvío de servicios y las tareas relacionadas con el drenaje, señalización y barreras de seguridad. El plazo de ejecución de las obras será de 21 meses.

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