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El Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión quieren mejorar la protección de los usuarios más vulnerables de las vías.

 

 

Las instituciones de la Unión Europea llegaron a un acuerdo político provisional sobre el Reglamento General de Seguridad el pasado 26 de marzo. Según este, a partir de 2022, será obligatorio que los vehículos fabricados en Europa estén equipados con dispositivos de seguridad especialmente dirigidos a proteger a los pasajeros y los usuarios más vulnerables de las vías, concretamente los peatones y los ciclistas.

En el caso de los autobuses, los dispositivos que serán obligatorios son: 

  • Sistema de bloqueo del vehículo por detección de alcohol en el conductor (“alcolock”).
  • Sistemas para la detección de somnolencia y atención durante la conducción.
  • Sistemas para la prevención y reconocimiento de la distracción.
  • Registrador de datos en casos de accidente (es decir, una “caja negra”).
  • Señal de parada de emergencia.
  • Asistentes de velocidad inteligentes.
  • Marcha atrás segura gracias a cámaras o sensores.
  • Sistema de seguimiento de presión de neumáticos.
  • Sistemas situados en la parte delantera y en el lateral del vehículo para detectar y advertir a los usuarios vulnerables de la carretera.
  • Sistemas que permitan eliminar ángulos muertos y mejorar la visión de los usuarios vulnerables de la carretera desde la posición del conductor (éste se introducirá con posterioridad porque se necesita mayor plazo para hacer cambios estructurales de diseño).

Con estas medidas la Comisión Europea espera salvar más de 25.000 vidas y evitar al menos 140.000 lesiones graves hasta el 2038. También permitirían dar un paso importante para aproximarse al objetivo de 0 víctimas mortales y heridos graves en el año 2050, horizonte conocido como «visión cero». Hay que recordar que en 2018 hubo 25.100 personas que perdieron la vida en las carreteras de la UE.

Por otra parte, el uso de los nuevos dispositivos avanzados de seguridad ayudará a los conductores a adaptarse a una conducción cada vez más asistida y automatizada, gracias a la tecnología. Este nuevo modelo de conducción permitirá reducir el peso de los errores humanos en los accidentes, que actualmente son responsables del 90% de los siniestros.

Este acuerdo queda ahora pendiente de aprobación formal por parte del Parlamento Europeo y el Consejo.

 

Foto: Comisión Europea

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