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  • La norma se aplica desde el 4 de mayo y afecta a todos los tipos de servicios en autobús.

 

Desde el 4 de mayo de 2020, el uso de mascarilla que cubra la nariz y la boca es obligatorio para viajar en autobús. Desde entonces han de llevarla tanto los usuarios como los conductores y demás trabajadores que tengan contacto directo con los viajeros. Los trabajadores también deben disponer de líquido desinfectante para poder limpiarse las manos en todo momento.

Además, desde el 11 de mayo se establecieron nuevos máximos de ocupación de los vehículos en el transporte de viajeros por carretera. En los autobuses en los que todos los pasajeros deben ir sentados, los viajeros deben tener un asiento vacío contiguo que los separe de cualquier otro pasajero. La única excepción a esta norma es que pueden viajar en asientos contiguos personas convivientes. Además, como ya estaba establecido, la fila de atrás del asiento del conductor tiene que ir siempre vacía.

En cuanto a los autobuses urbanos y periurbanos habilitados para que se pueda viajar derecho, se ha establecido que se pueden ocupar como máximo la mitad de los asientos, mientras que sólo pueden viajar de pie un máximo de dos personas por metro cuadrado de la zona habilitada.

En los medios de transporte público de menos de nueve plazas con conductor se permite desplazarse dos personas por fila, sin contar la del conductor, garantizando siempre el máximo distanciamiento. Excepcionalmente, en el caso de que las personas que viajan sean convivientes, podrán ir tres por fila.

Asimismo, se mantiene la normativa que obliga al pasaje a acceder por la puerta de atrás, siempre que el conductor no esté protegido por una mampara y no tenga que comprar el billete a bordo. También se recomienda que el conductor abre las puertas en las paradas para evitar que los viajeros tengan que pulsar botones, siempre que sea posible.

En relación a las estaciones y nodos de transporte, el Gobierno también estableció medidas para la protección de los usuarios. Sus gestores deben aplicar sistemas organizativos para asegurar el movimiento ordenado de personas y evitar las aglomeraciones. Tanto ellos como los operadores de transporte deben reforzar los mensajes y carteles para evitar que se produzcan acumulaciones de usuarios.

 

Foto: Freepik

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